domingo, 29 de noviembre de 2015

De la imagen a la vida

Un paseo por nuestra suerte de imaginario colectivo

Por Daniel A. Acosta R.

         La reflexión es el arma primordial del hombre. Desde sus inicios surgió esta alborotada herramienta, que ha servido para cuestionar las peores decisiones y alabar las mejores. En esta eterna discusión el hombre se ha encargado de dejar un constante legado. Una ególatra firma de fin indisoluble, que tiene como propósito servir de legado. Ese legado, tan grande como su creador tiene una forma particular. No es un grito, una historia o un mito. Es una mezcla poco homogénea que se almacena en nuestro colectivo imaginario en forma de imagen. A diferencia de los antiguos pintores renacentistas en la actualidad perdimos todo interés en aquellos fríos bodegones. Las imágenes de actualidad no son de un objeto inanimado simplón, son mucho más complicadas. Las imágenes que se crean en la actualidad están ampliamente cargadas de la intención documento de la que habla Joaquín Cortez. Una falsa utilidad pública que no es más que narcisismo.

La modernidad fue el pretexto para infundir imágenes donde el objeto es también sujeto. La Apoteosis de Washington, un fresco en el que se muestra la al líder militar en un estado pleno de divinidad es muestra del pensamiento antropológico desarrollado por la cultura occidental, que exalta con figura de héroes endiosados. 




       En comparación con épocas de amplio desarrollo artístico, como el barroco y el Renacimiento, el foco de las imágenes culturales esta puesto en un objeto del deseo, que a su vez, es también sujeto. Desde esta perspectiva dual, las imágenes dejaron de ser simple fruto de la imaginación para convertirse en proyecciones de los sujetos objetos. De este relación entre objeto-sujeto-antropología-imagen se realizó un interesante trabajo digital, donde en una pequeña diatriba el investigador conecta la necesidad del sujeto en convertirse en objeto para contar su historia particular, de forma particular y dirigido a un público particular. En este sentido la necesidad de cambio es evidente, incluso Freud decía: “La repetición, es la muerte.”

    Además, la intencionalidad del sujeto es clave en el proceso sináptico de senso percepción, donde en palabras del filósofo de la fotografía francés François Soulages: "el hombre se encuentra sólo con fenómenos y el fenómeno siempre es fenómeno particular para un sujeto particular" haciendo particular el uso de las imágenes en sus diversos órdenes en cada sujeto. Haciendo prueba de esto, la empresa fabricadora de cámaras fotográficas Canon, realizó un experimento social. Seis fotógrafos con distintos backgrounds se encontraron con un único modelo. Cada uno debía retratar al sujeto, pero a cada fotógrafo se le dio una descripción distinta del personaje a fotografiar. En el proceso de sensopercepción de cada fotógrafo, se ubicaron distintos referentes culturales al momento de fotografiar. Un ex convicto, un humilde pescador o un millonario fueron la descripción dadas al equipo de fotógrafos. Cada uno capto, a su manera el objeto sujeto de su gráfica.

    Visto así, en la actualidad la dualidad de sujeto objeto no es solo común, sino prácticamente obligatoria. La democratización de la fotografía, la sociedad de consumo e información, la modernidad, inmediatez e interactividad de la web 3.0 son parte de una receta que pretende vestir al hombre para realizar los más grandes trabajos de la imagen o pecar de banal usando simplones pseudoretratos del presente: los desdichadamente famosos selfies.

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